Los caminos de la injerencia estadounidense en Siria

Damasco, SANA

La reubicación de tropas estadounidense de Iraq a Siria, tienen un notable incremento desde enero a la fecha, de al menos una caravana semanal de abastecimiento que entran sin límites por el puesto fronterizo de Al Walid.

Ese camino que demuestra la injerencia de Washington sin respeto a las leyes internacionales y en medio de la crisis mundial de la pandemia del coronavirus, suma en el período mencionado, más de 200 vehículos blindados, tropas especiales y una logística que incluye insumos para la fabricación de instalaciones de todo tipo.

Desde el 2014, cuando las tropas estadounidenses irrumpieron en territorio sirio, se concentraron en la región norte de las provincias de Alepo, Hasaka, Deir Ezzor y Raqqa, donde abundan recursos naturales como yacimientos de fosfatos, petróleo y gas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quienes diversos medios y especialistas definen como ‘el triunfador de la apocalipsis’ anunció la derrota del Estado Islámico, Daesh en árabe y la retirada de efectivos de al menos 12 bases en las áreas mencionadas.

Nada fue real porque el principal obstáculo para analizar proyecciones y negociaciones en pro de la paz, fue la falta de información creíble que Washington y Trump en particular, se encargaron de no suministrar.

Aún así, los estimados y datos filtrados, señalan que las tropas estadounidenses en una cifra superior a los cuatro mil efectivos, regresaron a cinco instalaciones en Hasaka, cuatro en Deir Ezzor, cinco en Raqqa y ocho en el norte de Alepo.

En Deir Ezzor, construyeron dos nuevas y comparten el ‘patrullaje’ con las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), integradas mayormente por kurdos, de no menos de dos campos de petróleo y gas, que comercializan a través de las fronteras con Turquía e Iraq y en una cifra calculada en más de 40 millones de dólares.

Pero Estados Unidos, tras propiciar el ‘retiro’ de los terroristas del Daesh más allá del río Eufrates, en el nororiente sirio, los concentró en áreas de Al Tabqa, bajo control de las FDS y un poco más al sur, junto a la frontera iraquí, en la Al Tanef, donde asumen ‘autonomía’ en 55 kilómetros cuadrados y entrenan a grupos extremistas, según informes del Centro ruso para la reconciliación en Siria.

Para Alexei Timofeev, analista del sitio web de la agencia Sputnik, Washington no desea que Siria conserve su integridad territorial y se esfuerza por hacer lo necesario para que la pierda sobre la base de una injerencia ilegal en contra de la estabilidad y a favor del anhelo de caos que propicia.

La situación actual, donde la posición estadounidense promueve una escalada de las tensiones, no parece limitar la injerencia en Siria, porque en las regiones mencionadas, los roces son constantes entre fuerzas estadounidenses, tropas turcas, terroristas, la Policía Militar rusa y las posiciones del Ejército sirio en Qamishli, Hasaka, Alepo y Deir Ezzor.

Nadie puede creer o tener la certeza al menos, de que Estados Unidos, entre otras cifras, haya perdido o extraviado, como afirma el Pentágono, más de 715 millones de dólares en armamento y equipos militares en esas regiones de Siria.

Por Pedro García Hernández

Fuente: Prensa Latina

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